Frondizi

By admin on 30 May 2011 |

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Silvio

Frondizi Ercoli Silvio (Redefa 379) y Mendiburu Elichiry Luis Ángel (LE 7.609.630. Redefa 390) [fueron asesinados el 27-09-74] Cangallo 4474 ¡Presentes! Enviar fotos, historias de vida y cualquier información sobre Silvio y Luís a memoriayjusticialmagro@yahoo.com.ar Semblanza leída en el encuentro del 27-09-06: De las marcas de las balas de la muerte a las marcas de los pasos por la vida Hace 32 años secuestraron en el primer piso de este edificio a Silvio Frondizi para asesinarlo en Ezeiza dos horas más tarde. En esa vereda asesinaron a su yerno: Luis Ángel Mendiburu e hirieron a dos personas más: una de ellas era la mujer de Frondizi, la otra una vecina (nos basamos en datos encontrados en los diarios de la época) También dejaron en las paredes y ventanas de esta casa marcas de las balas de la muerte. Las marcas en las paredes se pueden reparar. De hecho hoy no están ¿Ocurre lo mismo con marcas las subjetivas? Invitamos a Marcelo Frondizi (no concurrió) y no pudimos localizar a otros familiares. Quizás no alcance el paso del tiempo para explicarlo […] Seguramente las marcas en los familiares no tienen reparación posible: no está en nuestras manos la posibilidad de devolverle el padre y el marido a Isabel Silvia Frondizi de Mendiburu y a muchos otros. Pero acá (hace 32 años) no sólo se marcó este edificio con balazos y, con una pérdida irreparable a los seres queridos de Luis y Silvio. Se marcó al barrio (y al país) con las huellas de lo siniestro. Siniestro que se presentó sin velos hace 30 años arrebatándonos a (por lo menos) 89 vecinos de Almagro y 30000. También expolió las riquezas, apresó a 10000, sometió al exilio político primero, y al económico después, a muchos más. Los vecinos de Almagro, sabemos que no se puede reparar el pasado, por eso, deseamos resignificarlo. Hacer de las siniestras marcas de la muerte estampadas en este edificio, marcas en esta vereda del paso por la vida de Luis Ángel Mendiburu, Silvio Frondizi, 89 vecinos de Almagro 30000 detenidos-desaparecidos y vaya a saber cuantos expulsados del lazo social… Para presentar a nuestros vecinos ausentes hacemos una breve semblanza de lo que hicieron en vida y hasta leemos poesías escritas por ellos. En el caso de Luis y Silvio sólo contamos con datos sobre su muerte. Leeremos, entonces, los datos que supimos conseguir. Aspiramos a obtener otros sobre su vida a partir de sus vecinos, sus discípulos y sus familiares: Silvio era abogado defensor de pesos políticos y Profesor Universitario (con mayúsculas): Filosofía, Ciencias Económicas, Ciencias Sociales (UBA) Derecho y Comunicaciones (La Plata) Terminó sus estudios secundarios en el Mariano Moreno. En 1930 egresó del Instituto Nacional de Profesorado con el título de profesor de historia y poco después se recibió de doctor en jurisprudencia en la Facultad de Derecho de la UBA. Desempeñó varios cargos académicos y formó parte de la organización de la Universidad Nacional de Tucumán. Fue detenido por oponerse a la intervención impuesta por el golpe de 1943. Ya había sido conocido las mazmorras del régimen dictatorial de turno en 1931. Se casó con Pura Sánchez Campos y tuvo 2 hijos: Isabel Silvia y Julio Horacio. Sus cuestionamientos al regimen representacional no tienen desperdicio… Isabel estaba casada con Luis Ángel Mendiburu, era ingeniero, miembro de la Juventud Peronista y dictaba Química en la Universidad Tecnológica (Si alguien lo conoció tiene la palabra. Lamentamos no contar con siquiera una foto suya) Silvio nació en Paso de los Libros (Corrientes) en 1907. Era hijo de una familia de inmigrantes italianos cuyos tres hijos menores tuvieron lugares -bien distintos- en nuestra historia. Arturo fue presidente de la Nación entre 1958 y 1962. En el mismo período Risieri (profesor de filosofía) fue rector de la UBA y desde allí defendió la educación pública, laica y gratuita. Silvio se convirtió en politólogo marxista. Fundó en 1956 el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR Praxis. Su obra (seis libros y más de una docena de artículos) muestra la contradicción entre el principio de soberanía popular y el enunciado del artículo 22 de la Carta Magna: el pueblo no delibera ni gobierna… sino por medio de sus representantes (o sea, no delibera ni gobierna) Es decir (quizás con Marechal) fue uno de los primeros en cuestionar la democracia representativa. Cuestión actual ¡Sí las hay! sobre todo, después del 19 de diciembre de 2001, cuando una pueblada puso al estado en su sitio al declarar la inexistencia práctica del estado de sitio. Recordemos que ante el anuncio de una figura antes instrumentada para secuestrar, asesinar y apresar ciudadanos, al salir a la calle en su repudio, anulamos los efectos prácticos del pretendido Estado de Sitio: quedarse en la casa, etc. Para volver a la semblanza, Silvio sufrió varias amenazas, pero, a pesar de los consejos de sus amigos, se negó a exiliarse. En el mediodía del viernes 27 de septiembre de 1974, un comando dirigido por el sub-comisario Juan Ramón Morales y el sub-inspector Rodolfo Eduardo Almirón Sena penetró en este edificio y (después de golpear a la Sra. Frondizi) subió a la fuerza a Silvio a uno de los tres coches en que se desplazaban. Los gritos de Pura (su mujer herida) atrajeron la atención de familiares y vecinos. El marido de su hija (el ingeniero Luis Ángel Mendiburu) bajó corriendo por la escalera. Fue recibido con disparos de grueso calibre y murió un rato después en el Hospital Italiano. Otra vecina del edificio resultó herida (tenemos entendido que aún vive aquí una señora -entonces adolescente- que acompañó a Isabel y a su madre cuando condujeron a Luis al Hospital Italiano. Sí es así, tiene la palabra) Las paredes y ventanas de este edificio quedaron marcadas con las perforaciones de disparos de armas automáticas. Dos horas más tarde, un comunicado de la Triple A se atribuyó con ridículo orgullo el crimen: Sepa el pueblo argentino que las 14,20 fue ajusticiado el disfrazado número uno, Silvio Fondizi, traidor de los traidores. Según la autopsia, el cuerpo presentaba cerca de cincuenta balazos. Más tarde la Policía Federal arremetió contra la columna fúnebre encabezada por Risieri Frondizi que acompañaba a los cuerpos a Chacarita. Arrebató los féretros y los retuvo varias horas. Arturo Frondizi declamó formar parte del acompañamiento, pero, su presencia no consta en las noticias de la época. Está documentado, en cambio, su perdón a las Fuerzas Armadas, e incluso a las fuerzas para-policiales, cuando recibió en su domicilio a Norma López Rega. Un año y medio después, la dictadura militar inscribe la obra de Silvio en las listas negras de la censura inquisidora y destruye su prolífica biblioteca (La familia Frondizi ocupaba los departamentos 7 y 9 del primer piso de este edificio, uno de ellos estaba destinado a esa biblioteca) 32 años más tarde, los vecinos de Almagro deseamos cambiar el sentido de las marcas de muerte que atravesaron nuestro barrio. Por eso, decidimos llamar a este acto: De las marcas de las balas de la muerte a las huellas de los pasos de vida. El pasado no puede modificarse: no podemos devolver la vida de Luis, Silvio, los 89 (hasta ahora) desaparecidos de Almagro y de 30000. Nos proponemos, entonces, dejar a quienes nos sucedan en el intento de hacer habitable el barrio, el país y el mundo; la marca de los pasos en vida de Luis Ángel Mendiburu, Silvio Frondizi; miles de profesores y estudiantes: secuestrados, exiliados y excluidos (desde la noche de los bastones largos y la de los lápices) a la los actuales concursos truchos. El encuentro del 27-9-06 fue cualitativamente significativo (No, de modo cuantitativo porque la fecha coincidió con la marcha por la aparición con vida de Julio López, testigo clave para la condena de Etchecolatz. Nuestro deseo de recuperar a López se plasmó en un cartel con esa consigna) Quizás por ello no nos acompañaron los colegas de Luis Mendiburu de la UTN. Lo lamentamos, pero, nosotros también hubiéramos querido estar en los dos lados… Una vecina nutrió nuestra memoria con un diario de la época atesorado por ella y tres de sus discípulos mostraron con anécdotas la altura intelectual y humana de Silvio Frondizi (también la cariñosa hospitalidad de Pura: su mujer). Susana (micrófono en la foto) agregó: Silvio solía pedirnos que sí caía en cana le lleváramos manzanas para no tentarse con el pucho. Gabi (una vecina del barrio) decidió reemplazar la ofrenda floral por una apetitosa manzana. Después nos acordamos que la manzana constituyó la ofrenda a Silvio de sus cumpas… El año pasado fue pródigo en biografías de Arturo Frondizi, entre las que se cuentan las de Celia Zusterman, Carlos Altamirano y Emilia Menotti. No corrieron suerte pareja otros dos hermanos del ex presidente, Silvio y Risieri, también destacados en el campo intelectual y político. Ambos apenas ocupan un lugar en las biografías de Arturo, cuando los autores se ocupan del entorno familiar. En verdad, sería interesante prestar mayor atención a la historia de la familia Frondizi, y particularmente a los vínculos entre los tres hermanos menores, a su formación común, sus puntos de ruptura, sus lealtades más allá de la política. Algunos testimonios y las cartas recientemente halladas en Córdoba nos permiten una primera reconstrucción. El 27 de septiembre se cumplirán 25 años del asesinato, a manos de la Triple A de Silvio Frondizi, docente universitario, abogado defensor de presos políticos y uno de los fundadores de lo que se llamó la Nueva Izquierda argentina. Maestro de la generación del 60, Silvio contribuyó como pocos a la modernización del pensamiento socialista: sus teorías de la integración mundial capitalista en detrimento de la soberanía nacional y de la crisis política moderna, o sus formulaciones acerca de los movimientos sociales, sus planteamientos sobre la necesidad de un partido de nuevo tipo fundado en otra relación entre la militancia y la vida cotidiana, o el llamado a la creación de un tercer movimiento histórico, fueron algunas de sus notables anticipaciones. Sin embargo, a excepción de los sobrevivientes de la generación del 60, Silvio Frondizi es, para la conciencia histórica media de la Argentina actual, apenas uno de los tantos hermanos del ex-presidente. Su obra no ha vuelto a editarse. Sus papeles personales -originales inéditos, apuntes, fichas, correspondencia con figuras políticas e intelectuales del país y del mundo- fueron confiscados por el Ejército tres años después de su asesinato. No tuvo mejor suerte la memoria del menor de los Frondizi, Risieri (1910-1983), filósofo y ex rector de la Universidad de Buenos Aires. Si bien pasó buena parte de su vida enseñando en universidades de Centro y Norteamérica, su nombre quedó definitivamente asociado a los años dorados de la universidad argentina. Los tres Frondizi nacieron en el seno de una familia de inmigrantes italianos, fueron los menores de catorce hermanos. Silvio nació en 1907; Arturo, en 1908 (ambos en Paso de los Libres, Corrientes); Risieri, en 1910 en Posadas, Misiones. Los padres, Julio Frondizi e Isabel Ercoli, que eran de Gubbio, Umbría, habían llegado a la Argentina hacia 1890. Don Julio Frondizi había logrado una posición económica holgada como contratista de obras, y una cultura de autodidacta nada despreciable. Era, al frente de su numerosa familia, una figura distante y autoritaria. Su mentalidad -rememoró alguna vez su hijo Arturo- era similar a la de muchos inmigrantes despiertos de fin de siglo: ateo, maldecía a Dios y a los curas las veinticuatro horas del día, leía libros, quería que sus hijos siguieran una carrera. Consentía con benevolencia que su mujer hubiera colgado en el dormitorio un cuadro de San Francisco de Asís, aceptaba que siempre mantuviera velas prendidas frente a una imagen de la Virgen María, disimulaba que mandara los hijos a la Iglesia. La mesa familiar fue centro de debates filosóficos y políticos. Entre las lecturas volterianas del padre y la pasión por los idealistas alemanes de Américo, el mayor de los hermanos; entre las inclinaciones por la literatura clásica de Ricardo y el interés que la filosofía despertaba en Virginia, se estructuró el universo cultural en el que se formaron Silvio, Arturo y Risieri. Tres figuras, tres mentalidades con una configuración singular: el intelectual, el político y el filósofo. Los dos hermanos que más tarde estarán más enfrentados, están unidos entrañablemente en la niñez y la juventud. En 1923, acompañados por el padre, Silvio y Arturo viajan a Buenos Aires y se inscriben en el Colegio Nacional Mariano Moreno (al que luego ingresaría Risieri). Mientras cursan los últimos años del bachillerato, trabajan en la droguería Carabelli, de Corrientes y Maipú. A fines de 1926 juntos rinden el ingreso a Derecho. En esos años los senderos se bifurcan: Silvio se concentra en el estudio del Derecho y la Historia, Arturo hace una carrera meteórica: se recibe de abogado en tres años. Ambos resisten a la dictadura de Uriburu, participan en manifestaciones callejeras y hasta van a parar varios días al calabozo. Pero mientras Silvio se mantiene todavía al margen de la política, Arturo se convierte en poco tiempo en un dirigente radical de primera línea. A fines de los años 30, ya es parte de la creme política e intelectual de su tiempo, mientras que Silvio es un oscuro profesor en la Universidad de Tucumán. Silvio prepara una tesis sobre John Locke; Arturo, desde sus años juveniles, proyecta un ensayo sobre Maquiavelo. Una lectura radical del teórico del liberalismo conducirá al primero por la senda de Marx, así como cierta lectura de Maquiavelo -que realza el realismo político del florentino, sus consejos al Príncipe para manipular la ignorancia de sus súbditos- conducirá a Arturo a la senda del poder. En tanto, Risieri había egresado como profesor de Filosofía. Junto a Silvio, continúan su carrera académica en la Universidad de Tucumán, donde enseñan desde 1938. Son los años de un proceso de renovación cultural en esa casa de estudios, favorecido por la política de invitar a profesores europeos perseguidos en sus países por las dictaduras fascistas, como el español Manuel García Morente o el italiano Rodolfo Mondolfo. Son para ambos hermanos años de construcción institucional y de desarrollo intelectual, en los que escriben sus primeras obras. El golpe militar de 1943, la intervención de la universidad por la derecha nacionalista y el triunfo de la fórmula peronista en 1946 pondrán fin al paraíso intelectual liberal-progresista de la universidad tucumana. Los tres hermanos resistirán, cada uno a su modo, Arturo será en 1946 diputado nacional por la UCR, destacándose como orador de la oposición. Silvio, separado de sus cátedras en Tucumán, se instalará en Buenos Aires y comenzará un proceso de politización y radicalización teórica que lo conducirá al marxismo militante. Risieri, expulsado de la universidad y enjuiciado por desacato, decidirá exiliarse. Seguirá estudios doctorales y enseñará en diversas universidades de Centroamérica y de Estados Unidos. Caído el gobierno de Perón, Risieri retorna al país a fines de 1955. Es elegido rector de la UBA en 1958. Su gestión modernizadora fue interrumpida por el golpe militar de 1966. Vuelve a emigrar, para volver al país en contadas ocasiones. Arturo había asumido la presidencia el 10 de mayo de 1958. Bajo su mandato los enfrentamientos entre los hermanos se hicieron públicos […] Con Risieri el conflicto estalló en septiembre de 1958, cuando desde el gobierno se quiso reglamentar el célebre artículo 28 de un decreto del año 1955, que autorizaba la creación de universidades privadas. El rector de la UBA fue uno de los voceros de la defensa de la enseñanza pública, laica y gratuita, que enfrentó al proyecto oficial. El debate laica o libre se extendió por todo el país y las caricaturas políticas de la época mostraban el enfrentamiento de los tres hermanos Frondizi. Silvio había creado, a mediados de los 50, la primera organización de la Nueva Izquierda: Praxis. Mientras todo el arco de la izquierda tradicional, desde el Partido Comunista a los trotskistas, apoyó críticamente la candidatura de Arturo Frondizi, desde el minúsculo Praxis. Ya en 1957 alertaba sobre los riesgos de un gobierno centrista que, más allá de su discurso progresista, iría cediendo cada vez más a la reacción local e internacional. El grupo liderado por Silvio Frondizi será el primero y el más enfático crítico de la gestión de gobierno de Arturo Frondizi. Este, por su parte, no dudará en incluirlo dentro de las fuerzas de izquierda que se declararon disueltas cuando en 1960 se ejecuta el plan Conintes (Conmoción Interna del Estado) Dos actitudes frente a la muerte Silvio Frondizi está consagrado, en los años 70, a la defensa de presos políticos. Su renombre internacional y su valentía personal, pero también el apellido Frondizi, le dieron relativa inmunidad para hacer públicos diversos hechos de represión, primero bajo el gobierno militar de la llamada Revolución Argentina y luego, en 1974, bajo el interregno lopezrreguista. Sufrió múltiples amenazas y atentados pero, a pesar de los consejos de sus amigos, se negó a exiliarse. El viernes 27 de septiembre de ese año un comando de la Triple A […] secuestró a Silvio Frondizi de su casa de la calle Cangallo. En el episodio fue asesinado su yerno, el ingeniero Luis Angel. Risieri, que estaba en Estados Unidos, volvió rápidamente al país para el sepelio de su hermano. Encabezó el cortejo hacia la Chacarita y fue de los primeros en encarar a la Policía cuando arremetió contra la columna fúnebre y secuestró los dos féretros, que finalmente debieron aguardar largas horas antes de su inhumación. Risieri hizo entonces valientes declaraciones a la prensa, responsabilizando por los incidentes a la Policía Federal que dirigía entonces el comisario Alberto Villar. Según la biografía apologética de Emilia Menotti, Arturo Frondiz con lo acompañó hasta el cementerio. Sin embargo, no hemos encontrado ninguna referencia a la presencia de Arturo Frondizi entre los medios que cubrieron el entierro. Sí, en cambio, está documentado el perdón que Arturo Frondizi concedió a las Fuerzas Armadas, e incluso a las fuerzas parapoliciales, cuando recibió en su propio domicilio a Norma López Rega: Sí, fue su padre el que mandó matar a mi hermano, pero yo lo perdono porque en mi corazón no guardo rencor ni deseos de venganza. Horacio Tarcus Historiador, “Tres hermanos, tres destinos” Clarín, 02/03/1999 Le revocaron el arresto domiciliario al ex jefe de la Triple A y lo llevaron a la cárcel de Marcos Paz. Otro represor que duerme a la sombra La Cámara Federal señaló que el hecho de tener más de setenta años no es suficiente para beneficiarse con el arresto domiciliario. Esperan nuevos exámenes médicos sobre la salud del ex lugarteniente de López Rega Rodolfo Eduardo Almirón fue extraditado desde España, donde vivió tranquilo durante más de treinta años. El ex jefe de la Triple A Rodolfo Eduardo Almirón será alojado en el penal de Marcos Paz. Así lo dispuso el juez federal Marcelo Martínez Di Giorgi después de que la Cámara Federal porteña señalara en un fallo que no corresponde mandar a los presos a su casa por el simple argumento de ser mayor de setenta años. Almirón está procesado como partícipe de una asociación ilícita y por asesinatos cometidos entre 1973 y 1975 por la Alianza Anticomunista Argentina, la organización de ultraderecha que lideraba el ministro de Bienestar Social de Isabel Martínez de Perón, José López Rega. Fue extraditado desde España, donde vivió durante 31 años sin ser molestado. Apenas pisó suelo argentino denunció problemas de salud y logró que lo beneficiaran con la prisión domiciliaria. De hecho, ni siquiera fue indagado debido a que una junta médica todavía está evaluando su estado físico. Los primeros estudios comprobarían algunos de los achaques, pero el fallo de la Cámara, en el voto del juez Eduardo Freiler, señaló que la salud del preso debe ser crítica para que amerite que se vaya a su casa. "Hasta tanto se completen los informes médicos y psicológicos recomendados por el Cuerpo Médico Forense doy mi voto por revocar la resolución impugnada, haciendo saber que deberán realizarse todas las medidas necesarias para garantizar la integridad física y de salud del imputado", señaló en su voto el juez Horacio Cattani. El tercer juez que firmó el fallo, Eduardo Farah, consideró que dada la edad y estado de salud de Almirón, éste debía continuar bajo arresto domiciliario. Por el momento, el represor dormirá en Marcos Paz, según lo ordenó Martínez Di Giorgi, que reemplaza interinamente a Norberto Oyarbide. En la investigación que llevó adelante Oyarbide está acreditado que la Triple A ideó y y ejecutó los homicidios del ex diputado Rodolfo Ortega Peña y de Alfredo Curutchet, Julio Troxler, Silvio Frondizi, Luis Mendiburu, Carlos Laham, Pedro Barraza y Pablo Laguzzi, entre otros. El magistrado consideró que se trató de crímenes contra la humanidad y por lo tanto imprescriptibles. La Cámara confirmó el criterio. © 2000-2008 www.pagina12.com.ar|República Argentina A 25 años de su asesinato por la Triple A el 26.09.1974 de Silvio Frondizi Reportaje a Ricardo Napurí por Mario Hernández Programa radial El Reloj – FM Flores (90.7) – Lunes de 19:00 a 20:00 -MH: Estamos con Ricardo Napurí, ex senador peruano, ex diputado constituyente, en los inicios de la década del 80, quien en los comienzos de su residencia en la Argentina, tuvo la oportunidad de conocer al Dr. Silvio Frondizi, que fuera asesinado el 26 de setiembre de 1974 por un comando de la Triple A. -RN: Silvio no sólo es un marxista olvidado como dice Horacio Tarcus en su libro, sino una personalidad injustamente olvidada si tenemos en cuenta que ha sido uno de los intelectuales más profundos y que más aportó desde 1945 en esa etapa crucial de casi 30 años. Tuvo una evolución política del liberalismo al marxismo. Escribió obras como El estado moderno, John Locke, La realidad argentina y su obsesión fue formar cuadros políticos. Ese era el proyecto de Silvio cuando yo lo conocí, la formación de cuadros políticos informados, capaces de aprender conocimientos y de actuar no sólo en el país sino en América Latina. -MH: ¿En qué circunstancias conociste a Silvio Frondizi? -RN: En circunstancias excepcionales. Yo era oficial de aviación en Perú y me negué a bombardear una rebelión de la izquierda aprista. Un militar que en 1948 se niega a cumplir las órdenes de ametrallar y bombardear es más que un rebelde, es un hombre despreciable para la institución militar. Me hicieron consejo de guerra y me deportaron. Así llegué a la Argentina. -MH: Digamos que no aceptaste la obediencia debida. -RN: No, soy una especie de violador primario de la obediencia debida. Perdí todo, incluso podría haber perdido la vida. Llegando a la Argentina la policía me captura con la connivencia de la policía secreta peruana y me metieron en la famosa Sección Especial de la Policía Federal donde se aplicó por primera vez la picana. -MH: Estamos hablando del primer gobierno peronista. -RN: Así es. Me iban a deportar nuevamente. Lógicamente no la pasé bien hasta que un familiar fue al estudio de los hermanos Frondizi y lo encontró a Silvio que dijo ‘yo lo saco’ y así lo hizo. A partir de eso me preguntó quién era, yo le conté mi historia y él me dijo: ‘Ud. ha hecho cosas importantes en su vida pero no tiene conciencia de ello, por qué no le da forma conciente haciéndose un combatiente social y revolucionario, yo lo ayudo’, y me invitó a integrar Praxis. -MH: Praxis era el grupo político que había formado Silvio. -RN: Efectivamente, en 1945 y que tenía como ladero principal a un joven muy brillante en esa época que después desapareció de la vida política, Marcos Kaplan. Yo me integré y permanecí 10 años en el desarrollo de la etapa fundacional de Praxis. A pesar de que yo venía de la no intelectualidad, de la no reflexión política ni académica, venía de las FFAA. donde se estudia poco, sin embargo, Silvio me hizo producir saltos cualitativos en mi cultura política. Tomé la tarea de las relaciones internacionales, por eso conocí a Paz Estenssoro, que estaba exiliado en Argentina, a Goulart, a Salvador Allende. También se comenzaron a formar grupos políticos. Por ejemplo, Michel Pablo, el historiador marxista dice que formó un grupo político en Brasil con los textos de Silvio Frondizi. Mucha gente desconoce que Silvio tenía una imagen internacional, en varios países. También me ligué a los estudiantes latinoamericanos que en ese momento eran unos 30.000. Silvio aprovechó para formar equipos de estudiantes bolivianos, peruanos, ecuatorianos y brasileños que formaron una especie de Internacional. Poca gente sabe esto. Ese era Silvio Frondizi que también escribió La realidad argentina. Fue uno de los primeros que percibió el carácter nacionalista del peronismo, el significado de la irrupción de masas y su forma de gobierno, discrepando con la izquierda tradicional que lo atacó mucho porque oscilaba frente al peronismo e incluso lo acusaban de movimiento facista. Otro momento crucial de su vida fue cuando consigo convencerlo al Che Guevara, a pesar de la oposición del Partido Comunista cubano, de invitarlo a Cuba para poner toda esa estructura que tenía Silvio al servicio de un proyecto, de una especie de Internacional latinoamericana con patrocinio del Che. Fue una de las razones por las cuales me volví a Perú a desarrollar un proyecto revolucionario en acuerdo con el Che. -MH: ¿En qué circunstancias muere Silvio? -RN: Yo estaba exiliado en París porque el gobierno militar de Velasco Alvarado me deportó a Chile y caí con Allende. Después logré reconstruir las circunstancias de su asesinato. El hecho central es que Silvio se dedicó siempre a la defensa de los presos políticos. Iba a la cárcel, con Duhalde, con Ortega Peña, todo ese equipo se exponía. En un momento determinado no había tanto riesgo pero en el gobierno de Isabel Perón la figura fuerte era López Rega, creador del grupo parapolicial llamado Triple A, y la represión deja de tener el carácter “suave” de antes y comienza el genocidio, a pesar de lo cual Silvio continúa su actividad. Recordemos que Ortega Peña fue asesinado unos meses antes. Sus compañeros le advertían que le iba a ocurrir lo mismo pero Silvio dijo ‘yo tengo que cumplir con mi deber’. Finalmente la Triple A lo mata en su casa, la allanan, matan a su yerno, a él le meten 50 balazos y luego emiten un comunicado diciendo: Hemos matado a esta basura humana, representante del comunismo internacional. ¡Viva el gobierno de Isabel Perón! ¡Viva la democracia en el país! Se solazaban tirando comunicados de este tipo. Los elementos de barbarie no aparecen el 24 de marzo de 1976. Fueron previos y Silvio fue una de sus víctimas porque no aceptó la idea de exiliarse y lo mataron como advertencia de que todo aquel que se atreviera a defender los Derechos Humanos iba a seguir el mismo camino. Un poco como pasa con Julio López en la actualidad ahora que lo han secuestrado y es el desaparecido 30.001. Los grupos de tareas quieren advertir que todo aquel que sea consecuente contra los actos de represión del pasado va a seguir el mismo camino. La muerte de Silvio tiene significados diversos. El más importante para mí lo fue como personalidad independiente, humanista, que se jugaba por la vida, por los Derechos Humanos, por los que estaban perseguidos. El gesto personal de un hombre de una dignidad extraordinaria, de esos que mueren siendo fieles a sus ideales. Reportaje a Ricardo Napurí por Mario Hernández Programa radial El Reloj FM Flores (90.7) Lunes de 19 a 20 Boletín La Fogata, 22-10-2009 Agosto de 1974. Tras el fallido intento de un comando guerrillero de copar un regimiento en Catamarca, el general Luciano Benjamín Menéndez se convierte en el gobernador plenipotenciario de la provincia. Al mando de una gigantesca operación conjunta, que moviliza unos 2.000 efectivos, el general dirigió una increíble cacería sobre esos 80 hombres, que culmina con la muerte en combate de unos pocos, el apriosionamiento de muchos y el fusilamiento de los restantes. Se hacen presentes en el feudo de Menéndez los abogados defensores de los detenidos. Todavía regían, al menos formalmente, las garantías constitucionales, y el pequeño dictador no podía negarse a la investigación. Pero podía recurrir a todos los medios de intimidación posibles. La orden para los abogados, ante de permitirles ingresar al terreno de los hechos, era la de desnudarse, como requisito previo de "seguridad". -Yo no voy a desnudarme -dijo el mayor de los abogados, mirando fijamente a los ojos del general. Y agregó, lacónica pero firmemente: -Soy Silvio Frondizi. El general respondió al desafío. Los dos hombres se miraron, frente a frente, a los ojos. Se sucedieron tensos minutos de silencio. A través de estos dos hombres, de estas dos miradas, se enfrentaban dos tradiciones, dos símbolos, dos países. -Está bien. Pase, doctor. El general había cedido al revolucionario. Pero en el plano de las fuerzas sociales en que se encarnaban estas personalidades, la resolución del enfrentamiento fue a la inversa. Aquí la fuerza sometió a la razón. Recuperar para las nuevas generaciones y para la memoria colectiva la trayectoria de Silvio Frondizi no es, pues, sólo un acto de justicia con una de las máximas figuras del marxismo olvidado en nuestro país, sino una de las formas de preparar, para futuros combates, la victoria de la razón y la revolución. Años de formación Silvio Frondizi, el doceavo de catorce hermanos, nace en Paso de los Libres en 1907, en el seno de una familia de inmigrantes italianos, relativamente acomodada y culta. Mientras el clan Frondizi se mantuvo reunido, la mesa familiar fue centro de debates filosóficos y políticos. Silvio y Arturo están unidos entrañablemente en los años de niñez y juventud. Juntos llegan a Buenos Aires en 1923, terminan el bachillerato e ingresan a la Facultad de Derecho en 1926. Pero lo senderos comienzan a bifurcarse: Silvio se concentra largos años en el estudio del derecho y la historia, mientras Arturo hace carrera meteórica. Silvio es un oscuro profesor de historia en la Universidad de Tucumán, en tanto Arturo se convierte en un dirigente radical de primera línea. Silvio prepara, desde Tucumán, su tesis sobre John Loocke; Arturo proyecta un ensayo sobre Maquiavelo. Las tesis del fundador del liberalismo llevarán a Silvio, vía Rousseau, a la senda de Marx. El realismo político del florentino, sus consejos al Príncipe para manipular la ignorancia de sus súbditos, conducirá a Arturo a la senda del poder. Visión del mundo Entre 1938 y 1946 Silvio Frondizi sistematiza sus estudios sobre teoría política, mientras enseña en la Universidad de Tucumán. En 1943 ve la luz su Introducción al pensamiento de John Loocke y dos años después El Estado moderno. Aunque tributarias del legado liberal, lo peculiar del liberalismo de Silvio Frondizi es su carácter desgarrado, contradictorio. Entre el individuo y la comunidad, entre el interés público y el privado, entre la libertad y la propiedad, se plantean antinomias irresolubles. Se trata de la visión trágica de un demócrata liberal que constata que "la concepción en que hemos sido educados está en crisis". Silvio Frondizi pertenece a una generación cuyas nociones de progreso, armonía, democracia, etc., se ven sacudidas doblemente: en el plano mundial, la crisis capitalista, el fin del Estado liberal, el ascenso del fascismo y la Guerra; en el nacional, la crisis del proyecto del ´80, la violación permanente del orden constitucional, la emergencia de la "sociedad de masas ..." La actitud del intelectual trágico ante la crisis será la de la revuelta ética contra el orden social capitalista, que hace tabla rasa con las mayores conquistas de la historia y la cultura. La función del intelectual consistirá en salvar aquellos valores del humanismo clásico que la barbarie capitalista arrastra en su propio hundimiento. Su solución será: ni repliegue ensimismado en los valores puros, ni aceptación de lo real, independientemente de los valores. Su tertium datur es el de asumir, en su contradicción, valores y realidad, teoría y práctica, objetivo y subjetivo... Entendió entonces que la concepción que le permitiría recoger lo mejor del legado democrático-revolucionario y pensar estas contradicciones en el camino de su superación dialéctica, era el marxismo. Pero al no resolverlas formalmente en este nuevo cuerpo teórico, sino al reinstalarlas en él, el marxismo de Silvio Frondizi será uno de los más abiertos y críticos de América Latina. Bajo el signo de la praxis Separado en 1946 de sus cargos universitarios abandona Tucumán e instalado definitivamente en Buenos Aires, se entrega a la actividad política y al estudio de la realidad argentina. La persecución ideológica de que fue objeto desde 1943 no lo acerca a la "oposición democrática". Entiende entonces al peronismo como una expresión de la crisis social y política argentina, no como su causa. En numerosos textos de 1945/46 -como La crisis política argentina- cuestionará a las izquierdas que "no comprendieron el peronismo como un fenómeno social". En lugar de llevar a cabo un frente único contra el enemigo común -"la oligarquía terrateniente y clerical"- ingresaron en la Unión Democrática, una verdadera aventura de las fuerzas reaccionarias del país. Los mejores frutos de esta etapa aparecerán en la segunda mitad de los ´50, con su obra teórica cumbre, La realidad argentina, y con su organización política, el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria)-Praxis, precursora, a pesar de su efímera vida, de las corrientes del mismo nombre en el resto de América Latina. Tanto su pensamiento como su grupo fueron pioneros en el planteamiento de un marxismo crítico y antidogmático, de un socialismo antiburocrático y autogestionario, de la necesidad de partidos de izquierda de nuevo tipo, que pusieran en cuestión la escisiones alienantes de la "vieja izquierda": dirigentes/dirigidos, vida pública/vida privada, teoría/práctica. A través de libros, folletos, periódicos, cursos, intervenciones políticas, Silvio Frondizi fue el maestro de una generación de revolucionarios a los que habló, ya en los ´50, de la "crisis de la vieja izquierda", reformista y burocrática, de la "crítica de la vida cotidiana", del socialismo como recuperación del "hombre total"... El luchador solitario La nueva situación creada por la Revolución cubana -Silvio viaja a Cuba en 1960 donde se entrevista reiteradamente con el Che-, sumada a la ilegalización que pesa sobre su grupo, provocan el descalabro del pequeño pero activo MIR-Praxis. Concentrado desde entonces en la actividad docente y en la defensa de presos políticos y gremiales, sólo publicará La Revolución cubana (1960), Argentina: la autodeterminación de su pueblo (1973) y sus Lecciones de derecho político. Independientemente, desde entonces, se transforma en asesor de innumerables corrientes revolucionarias de América Latina, que desfilan incesantemente por su estudio o por su casa. En 1973 es candidato extrapartidario a senador por el FIP (Frente de Izquierda Popular) que lidera Abelardo Ramos y, al año siguiente integra la Mesa Directiva del FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo) que constituyen el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), corrientes peronistas e independientes de izquierda. Amenazado de muerte por la Triple A en 1974, después de defender a los detenidos de la masacre de Catamarca, allegados y amigos le recomiendan alejarse del país. El viejo revolucionario se niega: "Este es mi puesto de lucha". El 30 de agosto una bomba de alto poder incendia su estudio. El luchador solitario sigue, imperturbable, su labor de investigación y denuncia. Más que nunca, la desgarbada figura del viejo abogado recorre las comisarias, las cárceles, los Tribunales. El 27 de septiembre será el golpe definitivo: un comando de la Triple A, dirigido por el subcomisario Juan Ramón Morales y el subinspector Rodolfo E. Amirón Cena, penetra en su domicilio y lo secuestra, después de golpearlo salvajemente. Dos horas mas tarde un comunicado de una organización terrorista se atribuye el crimen e informa que su cuerpo fue arrojado en Ezeiza, donde se encuentra acribillado a balazos por la espalda. Pero el ensañamiento continúa: las fuerzas policiales que dirige el comisario Villar interceptan, dos días después, el cortejo fúnebre, agreden a los acompañantes y secuestran el féretro por varias horas. Tres años después, fuerzas del Ejército allanan su departamento, secuestran la biblioteca, el archivo y hasta los manuscritos inéditos. El asesinato de Silvio Frondizi parece cerrar así una vida signada por la tragedia. Tragedia de un país que el intelectual revolucionario -el liberal consecuente, el marxista crítico- decidió asumir hasta las últimas consecuencias, pues, como planteaba el joven Luckacs, la vida trágica está indisolublemente unida a la muerte en cada uno de sus acontecimientos. Así, trágicamente, vivió, pensó y murió Silvio Frondizi. Horacio Tarcus, Las palabras y las cosas, diario Sur, Bs. As, 17/6/90 de El manifiesto,memoria y acciòn comunicativa.31-01-11

Fecha de Desaparición o Asesinato: 
Hace 40 años 10 semanas
Barrio: 
Almagro